26.1.14

IRONMAN ARIZONA


Una vez finalizado el Challenge del Maresme y con cierto sabor agridulce ya que después de acabar un Ironman por debajo de las 9h no logré alcanczar el objetivo marcado de acercarme a las 8h30, hizo que me replantease la idea de seguir y finalizar el año con otro Ironman. Mi cuerpo y mente me pedían a gritos volver a intentarlo en otra prueba. El estado de forma lo tenía y la recuperación estaba siendo rápida. Esto sí, tenía que ser en circuito Ironman y en Australia o en Norte América. Igualmente teníamos pensado irnos de vacaciones en algún lugar en otro continente y que mejor manera que aprovechar el viaje haciendo un Ironman. Es decir, serían unas vacacions lúdico-deportivas. El lugar elegido fue la costa oeste de USA. Llegaríamos un Lunes (por cuestión de abaratar los pasajes) y correría el Domingo en el Ironman de Arizona. Y aprovechar el viaje vacacional visitando Las Vegas, Grand Canyon, Ironman y finalizar en Los Angeles. Todo esto sobre el papel pintaba muy bien.

Así pues llegamos un Lunes a medianoche en las Vegas y una vez en el Hotel comprobé que la tapa de la lenticular estaba perforada y la pieza que une la tija con el cuadro se había extraviado. Frente al rallazo inicial decidí tranquilizarme y reparar los daños a lo largo del viaje. Durante los días siguientes hicimos turismo. No cabe decir que a Inma le encanta patear. Y así fue, pateamos y pateamos hasta más no poder.

En USA todo es talla XXL. La gente, los coches, las avenidas y en las Vegas en particular los Hoteles son macro centros destinados único y exclusivamente a satisfacer los vicios de los más ludópatas. Salas interminables de juego y apuestas, dónde la imagen de los casinos que nos venden en las pelis es totalmente cierta. El típico tío con su cigarrillo y su copa jugando en las mesas de póker y blackjack, o abuelas sexagenarias con su cubata y dándole a las tragaperras, es la imagen habitual en cualquiera de ellos. Un oasis de luces en pleno desierto de Nevada.

                                                                                   Las Vegas

Jueves por la tarde y despúes de 6 o 7h de coche llegamos a Grand Canyon. Remotamente distino a la ciudad del sexo y del vicio pero igualmente espectacular. Ahí durante la mañana del Viernes estuvimos contemplando la belleza del entorno a más de 2.000mts de altura. Sin duda alguna hay que verlo. Por la tarde, coche y manta dirección ya a Tempe (Phoenix). Otras 6h de coche.
 
                                                                          Grand Canyon

Llegamos a Tempe Jueves por la noche. Dejamos las cosas en el Hotel y me voy a correr por las calles de la ciudad. Ciudad universitaria, llena de vida nocturna con sus restaurantes y bares de copas a rebosar. Parece mentira que se vaya organizar una prueba deportiva en pleno frenesí estudiantil. Viernes y Sábado lo destino a lo típico. Reconocer circuitos, preparar material y a buscar recambio para la lenticular y para la abrazadera de la tija. No lo consigo. Así que mi única opción es alquilar una bici. Una Quintana Roo con cambio electrónico.
                                                              Lago dónde se realiza la natación
                          
Domingo llega. En un plis plas ya en el pontón de salida. Se nada en un lago. Ida y vuelta. 50mts de calentamiento hasta la línea de salida y bocinazo de salida. Durante los primeros 400mts salgo a pies de Pedro Gomes. El ritmo es alto  pero no asfixiante, y a pesar del pobre calentamiento no tengo malas sensaciones. Decido mantenerme ahí. De repente, se me cruzan un par o tres de triatletas y en seguida pierdo la estela “buena”. Poco a poco veo como los de delante van perdiendo pies respecto al grupo cabecero. El grupo se fractura y los de cabeza van alejándose paulatinamente. Voy economizando e intentando nadar lo más eficiente posible y con ganas de dar pedales. Llego a la transición entre los diez primeros y encabezando el grupo perseguidor con 3´largos perdidos respecto a la cabeza. Veo que detrás está Jordan Rapp, intento seguirle pero el tío transiciona super rápido así que lo pierdo de vista cuando cojo la bici. Da igual, no es mi objetivo. Yo a lo mío.
                                                                       Transición swim-bike

El sector ciclista se compone de 3 vueltas, ida y vuelta. Una vez en bici empieza el calvario. Una sensación de cansancio, sueño y fatiga se apoderan de mí y me acompañarán a lo largo de los 180kms. Con innumerables ocasiones en que lo único que deseo es echarme a la cuneta a dormir. Consigo finalizar los 180kms en 4h41´(creo recordar) a una media de 38,5k/h y 144ppm de media y sobre el puesto 25 de la clasificación. Totalmente roto pero con positivismo y mucha fe me pongo a correr.

El circuito a pie consta de 3 vueltas bordeando el lago, el 90% del cual sin público y el 100% sin  una sombra y con un sol abrazador. Sobre el km9-10 aún con fatiga y sueño, y viendo que las sensaciones no mejoran, decido abandonar. Una decepción. Pero con tanta tralla y con tantas pocas horas de sueño es imposible competir en condiciones.

Ducha rápida en hotel, recogida de todos los trastos y huida a Los Ángeles. Ahí se acababa mi aventura deportiva pero las vacaciones seguían.

Nuestro viaje terminó en Los Ángeles.
                                                                            Holywood

Hasta el Miércoles visitamos Venice Beach. Paseo marítimo pintoresco por no decir muy hippye y archinococido por rodar la serie “Baywatch” y dónde puedes adquirir maría (la planta) y anabolizantes para fines “terapéuticos”. Holywood, cuna del cine moderno con sus Universal Studios, escenario de exitosas películas. Malibu beach, el Staple Center…son escenarios que pisamos antes de partir.