19.7.13

IRONMAN AUSTRIA


La experiencia de estos años me indicaba que estaba mejor que nunca. Y el crono presagiaba una marcote. Los entrenamientos sobre las dos ruedas habían ido según lo planeado, mejor incluso que en la preparación del año pasado para Roth con más kilometraje y entrenando todo tipo de intensidades: series cortas, largas, rodajes progresivos, tiradas largas en zona media-alta, cantidad de entrenos trabajando umbrales…Los entrenamientos de natación me servían para recuperar y ganar un poco de velocidad y los entrenamientos de carrera, simplemente para "coger" kilómetros en las piernas,  trabajando la mayor parte de la carrera en zona media.

A diferencia del año pasado, había aprendido la lección de hacer un buen tapering. Reducción progresiva del volumen de entrenamiento hasta llegar a un 50% del volumen total de carga a dos semanas vista, no a si de la intensidad, en la que fue aumentada en natación y carrera.

Todo esto está muy bien y creo que bien razonado. Lo que uno no espera es que a falta de 3-4 días del objetivo del año y con la disminución del sistema immunitario fruto del entrenamiento uno coja un catarro. Pues así fue.

Miércoles noche antes de partir para Klagenfurt me voy a la cama con un dolor de garganta que no presagia nada bueno para los días venideros. No me lo puedo creer.

El día siguiente y con 15h de coche encima llegamos a Villach. Allí vamos persiguiendo a una abuela que nos conduce directamente a la única farmacia de guardia del pueblo. Compra de fármacos analgésicos. Cena vomitiva en un restaurante del mismo pueblo y rallado me voy a dormir. Aquí empieza mi sobredosis a paracetamoles.

 Viernes me levanto echo un cromo y no veo nada claro poder correr el Domingo. Maldigo mi mala suerte y me doy cabezazos contra la pared. A media mañana llegamos al hotel Ambassador de Klagenfurt, hotel pintoresco dónde los haya, decorado a base de cabezas disecadas de distintos animales esparcidas por los distintos rincones del hotel. Por la tarde llega mi compañero de fatigas Josep Marcó junto con su novia Emma. Vamos a hacer un café y nos vamos contando nuestras penas, él con fatiga y yo con un trancazo. El panorama un tanto desolador no pinta muy claro para el Domingo, aunque confiamos en la magia del Sábado.

Parece que el efecto de paracetamol surge su efecto y me noto un tanto mejor el Sábado por la mañana. Bajamos al lago dónde se realiza la prueba de natación, el lago Worthersee. Sacado de una postal de Heidi en un rincón idílico rodeado de montañas tirolesas y con sus aguas repletas de patitos y cisnes. La estampa es preciosa y hasta me animo por momentos. Junto con Albert Erena y Hulk nos damos un baño de 10´-15´ con un progresivo al final que me deja sin aliento unos minutos. Desayunamos en el Santuario de las cabezas vivientes y lo dejamos todo listo para entrar a boxes por la tarde. Vueltecita en bici con Albert y recogida de dorsales. Ya tengo el gusanillo y las mariposas (todo junto) en el estómago. Aprovechamos para ir a saludar al gran Pere Planas y para animar a sus hijos que participan en el Ironkids. La verdad es que lo bordan. Jan gana su serie saliendo enloquecido de la transición y Pere Jr rodeado de Hans y Petras que le sacan cuatro palmos cumple con creces entrando en la zona media. Espero y deseo que no sean las únicas alegrías del fin de semana. Cena temprana a base de carbohidratos en un restaurante próximo al Santuario y con la panza llena y deseándonos suerte nos damos las buenas noches. A las 21.00 ya estamos en la cama. En otras circunstancias no dormiría en toda la noche, pero me noto cansado y duermo prácticamente del tirón.

Sueño que estoy haciendo el Ironman y me levanto a las 4:30 pletórico y con la certeza que ya he corrido. Los geles y el casco aero confirman la triste realidad. Bajo al comedor dónde todos mis compañeros están desayunando junto con una familia de ciervos capados e intento tragar algo. Misión imposible. Me tomo un café cargado para despertarme y tener la falsa sensación de estar a tope. Lo recogemos todo para hacer los últimos preparativos en boxes y una vez terminado con el ritual nos dirigimos hacia el lago. Durante el camino unas risillas para disminuir el acojonamiento global. Llegamos al Europark , dónde todos los atletas están ultimando preparativos, foto de rigor y nos deseamos las buenas suertes. Me dirijo hacia  el espigón dónde salen los pros. Unos 100mts por delante de dónde salen los grupos de edad. Caliento unos 5´y me preparo en el pontón de salida. Una vez arriba, y a las 6:44 el tan temido y deseado one minute to go llega. A las 6:45 y con puntualidad germánica se da el cañonazo de salida.

En un principio mi idea es salir a tope, pero a las primeras brazadas deduzco que será tarea imposible. A los 100mts tengo el grupo cabecero a unos metros pero soy incapaz de contactar con ellos. A los 400mts estoy para subirme en una lancha y volverme para Girona. Mi sensación de ahogo aumenta y sólo tengo ganas de pararme. Intento tranquilizarme, evadirme de cualquier pensamiento negativo y cargarme de imputs positivos.  Llego sobre el k.3 con un ritmo decente y más sólo que la una. Una vez entro en el canal un aglomerado de público a banda y banda hace que me emocione y el esfuerzo se minimice. No sé si es por la poca profundidad del canal o por los ánimos de la gente, pero mi sensación de velocidad aumenta y mi esfuerzo por avanzar disminuye. Salgo en 47´con un japonés a mis pies, y hacemos frente a la larga transición. El ruido del público es ensordecedor y se me pone gallina de piel. Transición pésima para variar y justo cuando estoy en la rampa de salida compruebo en plena fase de aturdimiento que salgo con una bici que no es la mía, cogí la de mi vecino. Tengo suerte que el compañero no viene detrás porque debe ser un Hans de dos metros. Media vuelta, recojo mi Look Aero, los jueces partiéndose la caja y me dispongo a afrontar los 180kms como sino hubiese pasado nada.



El circuito en bici es rápido aunque con repechones duros y cortos. Los primeros 20k se realizan bordeando el lago. Voy acoplado, moviendo el plato y manteniendo una intensidad cercana a los 165ppm. No se me pasa ni por un momento bajar la intensidad. Ésta es la que me había propuesto en un principio pero nada más lejos de la realidad. Sobre el km20 me siento débil, otra vez ganas de pararme, no puedo mantener una buena intensidad en el pedaleo, y bajo hasta las 145ppm, 140ppm…Me pasan David Plese y posteriormente Georg Swoboda (dos mejores parciales ciclistas) a un ritmo nada desorbitado, pero nada. Les mantengo los 10mts reglamentarios pero unos kms más tarde me doy cuenta que es tarea imposible. 5-10 kms en tierra de nadie y me coge un grupo de unas 10 unidades sobre el k25-30. Me sitúo a cola del grupo y me bajan 10 pulsaciones más en un plis-plas. En las subidas y en llano voy excesivamente cómodo pero en las bajadas tengo que apretar los dientes para no descolgarme, frente al arsenal de lenticulares, desarrollos y medidores de potencia de los guiris. Mantengo la alimentación, a base de geles de cafeína que me salvan y bebida isotónica. Llegamos finalmente a la transición con un grupo de 8, con un parcial de 4h46´ y con una media de 145 pulsaciones (muy lejos de mi zona umbral).


Llego a boxes entren los 15 primeros, transición decente y a correr. Entre el griterío, los aplausos y los ánimos de la gente no hay dolor. Y es que a cada km notamos el calor de la gente totalmente entregada a los triatletas. Sé que completar la maratón va a ser muy difícil pero mantengo un ritmo de 4´10 x km y me propongo aguantar hasta que mi cuerpo diga basta. Sobre el k18-19 no puedo dar un paso más. Aunque de piernas y de pulsaciones voy bien, me noto enfermo y débil y una mezcla de rabia e impotencia se apoderan de mí.




No puedo hacer mucho más que caminar hasta completar la maratón, se lo debo a la gente que ha confiado en mí. La única alegría durante la procesión hacia la meta, es cuando me pasan Josep Marcó sobre el km27 y Albert Erena sobre el km30. Intento trotar con ellos pero voy roto, así que los aplaudo y los animo a seguir desde la distancia. A Pere Planas me lo cruzo sobre el k35 e igualmente le pego un grito y lo animo a continuar. Cruzo la meta un tanto desolado pero con la alegría que mis compañeros han cumplido con su cometido.



jvc